La sandalia de dedo: la tendencia que ha vuelto para quedarse

La sandalia de dedo: la tendencia que ha vuelto para quedarse

Hubo un tiempo en el que las sandalias de dedo parecían reservadas para la playa o la piscina. Sin embargo, desde hace unas temporadas han ido recuperando su espacio hasta convertirse en uno de los diseños más interesantes del verano.

Eso sí, no hablamos de cualquier sandalia de dedo.

Las que hoy vemos en la calle tienen poco que ver con aquellas chanclas básicas que todos conocemos. Ahora apuestan por líneas limpias, pieles de calidad y un diseño cuidado que las convierte en un calzado fácil de combinar y sorprendentemente elegante.

En Ona Negra es una de esas tendencias que hemos visto crecer poco a poco. Muchas clientas llegan con dudas, pero basta probárselas para entender por qué cada vez tienen más protagonismo.

Menos es más

Quizá esa sea la clave de su éxito.

En un momento en el que buscamos prendas que duren, que combinen entre sí y que no dependan de una moda pasajera, la sandalia de dedo encaja a la perfección.

No necesita grandes adornos. Su fuerza está precisamente en la sencillez.

Con un pantalón de lino, un vaquero amplio, un vestido sencillo o incluso un pantalón de sastrería, consigue aportar ese toque relajado que tanto nos gusta en verano.

¿Son realmente cómodas?

Es la pregunta que más escuchamos en tienda.

La respuesta depende, como casi siempre, del diseño.

Una sandalia de dedo bien construida no obliga al pie a hacer fuerza para sujetarla constantemente. El separador se adapta de forma natural y las tiras acompañan el movimiento al caminar.

Si nunca has llevado este tipo de calzado, es normal notar una pequeña adaptación durante los primeros minutos. Después, la sensación desaparece y muchas personas terminan encontrándolas incluso más cómodas que una pala tradicional.

Nuestro flechazo de la temporada: Dawn de Alohas

Si tuviéramos que elegir un modelo que representa esta tendencia, sería Dawn de Alohas.

Nos gusta porque resume muy bien todo lo que buscamos cuando seleccionamos una colección: diseño limpio, materiales de calidad y esa capacidad de elevar un look sin resultar excesivo.

Su silueta es muy minimalista. Las tiras finas sujetan el pie con naturalidad y la horma, de líneas orgánicas, aporta un aire contemporáneo que hace que combine prácticamente con todo.

La hemos incorporado en dos colores que tienen personalidades muy distintas.

El negro es ese básico que sabes que vas a utilizar verano tras verano. Funciona igual de bien con un total look negro, unos vaqueros o un vestido blanco.

El rojo, en cambio, tiene algo especial. Aporta color sin ser estridente y es capaz de transformar un conjunto muy sencillo con solo añadir ese pequeño contraste. Es una forma fácil de incorporar un punto de personalidad al armario sin renunciar a la versatilidad.

Una tendencia que tiene sentido

Hay tendencias que aparecen una temporada y desaparecen casi sin darnos cuenta.

La sandalia de dedo no parece una de ellas.

Cuando un diseño consigue unir comodidad, sencillez y versatilidad, deja de ser una moda para convertirse en un básico. Y esa es precisamente la sensación que nos transmite Dawn.

Un modelo pensado para acompañarte durante muchos veranos, independientemente de las tendencias que vengan después.

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